YA NO ES NECESARIA LA APOSTILLA DE LA HAYA (SELLO DE AUTENTICIDAD) PARA LEGALIZAR DOCUMENTOS PÚBLICOS ENTRE PAÍSES MIEMBROS DE LA EU

YA NO ES NECESARIA LA APOSTILLA DE LA HAYA (SELLO DE AUTENTICIDAD) PARA LEGALIZAR DOCUMENTOS PÚBLICOS ENTRE PAÍSES MIEMBROS DE LA EU

Desde el día 16.02.2019el Reglamento 2016/1191 del Parlamento Europeo y del Consejo, se encuentra en vigor para reconocer documentos públicos, lo que significa que la burocracia se agiliza al no ser necesario “apostillarlos”.

A nivel práctico, por ejemplo, un matrimonio casado en Francia o Alemania no necesita apostillar el certificado de matrimonio que se expida en dichos países, España ha de aceptar en sus administraciones y juzgados dichos documentos y darlos por válidos.

Tampoco tienen los interesados que mostrar el original del documento público y su copia certificada.

Asimismo, no se exigirá una traducción jurada de los documentos públicos emitidos por un país miembro de la Unión Europea. Por ejemplo si un certificado de defunción no se encuentra redactado en castellano/español, el interesado podrá pedir un impreso multilingüe, que se encuentra traducido en todos los idiomas de la Unión Europea. Las administraciones sólo pueden pedir que se traduzca en casos excepcionales.

Así, si por ejemplo España pidiera una traducción certificada del documento, están obligados a aceptar cualquier traducción certificada hecha en cualquier país de la Unión Europea.

No obstante, puede pasar que un juzgado en España, por ejemplo, en un proceso de divorcio, dude de la autenticidad de un certificado de nacimiento, en ese caso, lo tiene fácil, pues puede comprobarlo a través de la plataforma informática IMI (Sistema de Información del Mercado Interior).

Los documentos que se encuentran dentro del ámbito de aplicación de este Reglamento son los diplomáticos y consulares, las actas notariales, documentos judiciales y los certificados oficiales sobre documentos privados.

Ahora bien, hay que dejar claro que solo estamos hablando de que esos documentos sean auténticos o no, otra cosa bien distinta es el reconocer los efectos jurídicos dentro de España.

Pongamos un ejemplo, una sentencia de divorcio dictada por un juzgado Italiano, no significa que sus efectos se den fuera de dicho país, se necesitará un proceso judicial en España para que los efectos del divorcio de Italia se reflejen en España, eso se hace a través de un procedimiento llamado exequatur.

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